Que la cachimba está de moda no es ningún secreto. Su popularidad es tanta que se ha convertido también en objeto de ocio: los fumadores más expertos hacen auténticas esculturas de humo. Lograr la maestría requiere horas de práctica, pero cualquier aficionado puede empezar con algunos trucos básicos. Toma nota.

Aros o círculos

Es de los pocos trucos que también hacen los fumadores de cigarrillos, pero con la cachimba es mucho más sencillo porque la cantidad y densidad de humo es mayor. Aspira suficiente humo, pon la boca en forma de O y ve sacando el humo poco a poco a golpe de lengua: no se exhala con la respiración, es la lengua la que lo empuja con golpes rápidos.

Calada francesa

Consiste en hacer salir el humo de la boca y que vuelva a entrar por la nariz, un efecto muy llamativo. Mantén una buena calada en la boca, tapona la entrada de la garganta llevando la lengua hacia atrás y suelta el humo despacio empujando con la lengua mientras inspiras por la nariz. Al principio es normal toser; se corrige con la práctica.

El dragón

Para este hay que dominar la expulsión de humo a la vez por boca y nariz. Coge una calada abundante, coloca la boca como en una media sonrisa con dos orificios abiertos (uno a cada lado) y expulsa el aire por la nariz y la boca al mismo tiempo. Parecerás un dragón antes de soltar su fuego.

💡Todos estos trucos son cuestión de práctica. Cuanto más densa sea la fumada —buena cazoleta, tabaco y gestión del calor—, más vistosos saldrán.

Preguntas frecuentes

Los más básicos para empezar son los aros (o círculos), la calada francesa y el dragón.
Aspirando suficiente humo, poniendo la boca en forma de O y empujándolo poco a poco con golpes de lengua, no con la respiración.
Consiste en sacar el humo de la boca y volver a inhalarlo por la nariz: se tapona la garganta con la lengua, se suelta el humo despacio y a la vez se inspira por la nariz.
Cogiendo una calada abundante y expulsando el humo a la vez por la boca (en media sonrisa, por las comisuras) y por la nariz.
Los básicos están al alcance de cualquiera con algo de práctica; alcanzar la maestría sí requiere horas de entrenamiento.