Tu cachimba es una inversión en tu disfrute personal. Para mantenerla en óptimas condiciones y disfrutar de sesiones perfectas, es esencial un buen mantenimiento. Te guiamos paso a paso para limpiarla y cuidarla de forma eficiente.

Limpieza paso a paso

  1. Desmonta la cachimba. Retira la cazoleta, la manguera y cualquier pieza desmontable para acceder bien a todo.
  2. Lava las piezas desmontables. Cazoleta y manguera con agua tibia y jabón suave, ayudándote de un cepillo de cachimba. Enjuaga y seca por completo antes de montar.
  3. Limpia el cuerpo. Vidrio, acero o aluminio: un paño suave y húmedo basta; para el vidrio, un limpiacristales lo deja reluciente.
  4. Tubo de inmersión y difusor. Remoja el downstem en agua tibia con bicarbonato unas horas para soltar los residuos y enjuaga con agua limpia.
  5. Inspecciona gomas y sellos. Revisa que no estén desgastados; si hay daños, sustituye la pieza para evitar fugas de aire.
  6. Cambia el agua tras cada sesión. Así evitas olores y acumulación de residuos en la base.
  7. Guárdala bien. En un lugar fresco y seco, para prevenir la oxidación de las piezas metálicas.
💡Una cachimba limpia no solo dura más: mejora el sabor. Los restos de tabaco quemado y la suciedad arruinan la siguiente fumada.

Preguntas frecuentes

Después de cada sesión, para evitar olores desagradables y la acumulación de residuos en la base.
Con agua tibia y jabón suave y un cepillo específico de cachimba, enjuagando bien y dejándolas secar del todo antes de montarlas.
Remojándolo en agua tibia con bicarbonato de sodio durante unas horas para soltar los residuos y enjuagándolo después con agua limpia.
Guardándola en un lugar fresco y seco cuando no la uses y secando bien todas las piezas metálicas tras la limpieza.
Porque prolonga su vida útil y mejora el sabor: los restos de tabaco quemado y la suciedad estropean la fumada siguiente.