Una breve, pero completa, historia de la cachimba

Aunque no se sabe con certeza cuál fue el origen de la cachimba, una de las teorías más aceptadas es la que defiende el investigador Cyril Elgood, quien postula que fue Irfan Shaikh, médico en la corte del emperador mongol Akbar, quien inventó la shisha.

Otras corrientes indican que este invento ya existía, y que fue introducido en la India desde Persia por un mercader llamado Abu’l Fath Gilani. Sea como fuere, se inventó un sistema que pretendía ‘limpiar’ el humo haciéndolo pasar por el agua con el fin de ser “purificado”. Pronto adquiriría fama entre los nobles y rápidamente se convirtió en un símbolo de estatus para la aristocracia y la alta burguesía india.

Otras investigaciones sugieren que la shisha apareció en China o Egipto, hace aproximadamente 600 años, aunque coinciden en la influencia india, ya que postulan que fue durante la expansión británica a la India cuando se introdujo en Occidente. En el mundo árabe, la cachimba forma parte de la cultura y la tradición. Fumar se considera un acto social, como la hora del café en España, por ejemplo. La gran mayoría de las cafeterías de los países árabes ofrecen cachimbas, sobre todo para paliar la prohibición de tomar bebidas alcohólicas, asociada al islamismo. En apenas cinco años se ha implantado en la mayoría de los pubs y discotecas, amén de en las casas de aquellos particulares aficionados al mundo de la shisha.

Para fumar, normalmente se usa una mezcla de tabaco (que, aunque en menor medida, sigue siendo perjudicial) de melaza con sabores como fresa, plátano, hierbabuena, mango, manzana y un largo etc., y en su base hay un depósito de agua cuya misión es limpiar el humo, de tal forma que parte de los elementos nocivos del mismo quedan en el agua de la base; por esta razón, se recomienda (además de para que sepa mejor la cachimba) cambiar el agua frecuentemente.

En España, el uso de la cachimba crece de manera exponencial

Para eludir las prohibiciones de fumar en público y poder disfrutar muy amplia de sabores y olores. En España, fumar cachimba se considera en general un acto social, y de manera similar a países como Japón (ceremonia del té), prepararla es todo un ritual que, si no se hace de manera correcta, impedirá el adecuado disfrute de la shisha. Para aquellos verdaderos aficionados no existe la prisa, la cachimba es un momento para charlar distendidamente o para relajarse en solitario. Sin embargo, también se utiliza la cachimba en otros ámbitos, como el de la vida nocturna. Cada vez más, es un punto de reunión para los grupos de jóvenes que salen por la noche a bailar o a beber y, poco a poco, sustituye al solitario cigarrillo. A día de hoy este fenómeno se extiende cada vez más por toda España, desde la zona centro hasta la costa, de tal manera que es frecuente encontrar fumadores de pipas de agua de forma habitual en parques, playas, pubs, etc.

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